Yo pensaba que en mi año sabático en cuanto a estudios (que me está yendo fabulosamente bien para preparar el bolsillo de cara al máster) tendría muuuuuuuucho tiempo para leer. Abril no ha sido un buen ejemplo. La fiesta de 18 cumpleaños de mi hermana inspirada en Pretty Little Liars con juego de rol y un señor material audiovisual además de una minúscula operación que no se ha olvidado de proporcionarme dolor de cabeza me han robado las ganas de leer en el mes del libro. Pero, las y los que me conozcáis un poco sabréis que eso no es excusa para no leer NADA. Si mi tiempo y mi cabeza no aspiran a una novela compleja, aprovechan para enviarme impulsos hacia la literatura infantil, que al fin y al cabo es lo que me rodea en mi "rutina" laboral.
Abril me ha regalado las siguientes lecturas:
· The Secret Diary of Adrian Mole Aged 13 ¾, de Sue Townsend
· Who is J. K. Rowling?, de Pam Pollack y Meg Belviso
· Agu Trot, de Roald Dahl
· Autòdrom, de Octavi Botana
· Meravelles, de Brian Selznick
· Who is J. K. Rowling?, de Pam Pollack y Meg Belviso
· Agu Trot, de Roald Dahl
· Autòdrom, de Octavi Botana
· Meravelles, de Brian Selznick
En las líneas posteriores a la foto de familia de las portadas encontraréis las reseñas diminutas de mis lecturas de este mes en lugar de la mejor y la peor lectura (un avance: han sido todas excepcionales). No les he podido dedicar más tiempo en el blog y prefiero no acumular reseñas para los meses venideros (todavía debo Hollow City y A cripta do apóstolo, que se merecen una reseña elaborada).
Nos leemos en breve y esta vez va en serio ;)
Nos leemos en breve y esta vez va en serio ;)
Meravelles, de Brian Selznick
Con claras referencias a grandes obras de la literatura infantil (From the Mixed-up Files of Mrs. Basil E. Frankweiler, que reseño este mes de mayo) y una dedicatoria homenaje a uno de los más grandes escritores e ilustradores del sector, también conocido como Maurice Sendak, Maravillas (título publicado en castellano) os hará vivir una de vuestras aventuras más tiernas e inesperadas. Nada que ver con La invención de Hugo Cabret, del mismo autor, e igual de bien documentado históricamente.
Selznick deja claro que no es un simple escritor o ilustrador, es un creador de obras de arte.
Autòdrom, de Octavi Botana
Me habría gustado dedicar más espacio a esta obra, publicada en castellano como Autódromo, y a este autor nóvel. El mes no me ha permitido mucho más que esta pequeña referencia así que próximamente encontraréis mi reseña de su nuevo libro, Edgar y la escalera, en Lila Wood y a mayor escala. Avanzo que, después de Autódromo, espero algo grande de Octavi y sé que con Edgar conseguirá sorprenderme. Si os interesa cualquiera de sus títulos, podéis encontrarlos en vuestra librería más cercana.
The Secret Diary of Adrian Mole Aged 13 ¾, de Sue Townsend
Si tenéis en vuestros planes leer esta novela, os advierto de que es lo que tiene que ser: un diario, sin más. No tiene un final espectacular ni encontraréis fantasía. La obra precursora de todos los diarios más recientes (Greg, Tom Gates o Nikki, entre otros) no comunica nada más que realismo y, probablemente, sea ésto lo que la convierta en pura terapia para los adolescentes de la edad del protagonista. Y una terapia desternillante, si se me permite. No he conocido a otro adolescente que se esfuerce tanto en ser un intelectual.
Buscando y buscando, como suelo hacer siempre, he visto que la serie de la que este libro es el primero tiene una serie de películas homónima. Estoy segura de que nunca las he visto y espero verlas relativamente pronto. Cuando me apetezca, vaya jajaja
Compré este libro a principios del mes de abril y, cuando leí la noticia del fallecimiento de la autora, no dudé en no posponer al intrépido Adrian Mole. Sonará a típico tópico y algunos incluso pensaréis que no está bien esperarse a que alguien muera para adentrarse en su obra, pero yo me siento feliz del pequeño homenaje que he hecho a Sue en mi mente y me alegro muchísimo de haber elegido a Adrian como primera incursión.
Who is J. K. Rowling?, de Pam Pollack y Meg Belviso
Como muchos ya sabréis, soy una gran fanática de Harry Potter, desde pequeña he dicho que era una Ravenclaw e, incluso, he tenido la inmensa suerte de entrar a Hogwarts en persona (a eso se le llama tener una pareja increíble). Dicho esto, no era de extrañar que me interesase por la vida de la autora y, en cuanto viese este pequeño libro ilustrado, porque eso es lo que es, a 3,75€ me hiciese con él.
No he descubierto nada nuevo porque confieso que he visto todos los documentales y películas biográficas de la autora y la saga que se han cruzado conmigo, pero el modo en que su historia está narrada en este librito me ha encandilado una vez más. No sé si será recordada en un futuro como el mito que ahora es Tolkien. Sinceramente, creo que Joanne irá más allá.
No he descubierto nada nuevo porque confieso que he visto todos los documentales y películas biográficas de la autora y la saga que se han cruzado conmigo, pero el modo en que su historia está narrada en este librito me ha encandilado una vez más. No sé si será recordada en un futuro como el mito que ahora es Tolkien. Sinceramente, creo que Joanne irá más allá.
Agu trot, de Roald Dahl
podido parar de preguntarmelo desde el momento en que pasé la última página.
No hace falta que escriba sobre quién es Roald Dahl o cómo de adorables son sus relatos. Eso ya lo sabéis todos (y si no lo sabéis no sé a qué esperáis). Sin embargo, cada vez que leo algo de él siento como que leo por primera vez la obra de un autor que no había tenido el placer de conocer hasta ese momento. En este caso acompañamos al entrañable señor Hoppy, jubilado y tan enamorado de las flores de su balcón como de la vecina del piso de debajo. Silver, la vecina, tiene una tortuguita por mascota que la tiene impaciente porque no crece. Y yo creo que con esta información y la imagen os podéis hacer una idea de lo que viene después.
Como no podía ser de otra manera y para ser fiel a la tradición, las ilustraciones que acompañan a Agu Trot son de Quentin Blake. Creo que ya nunca más seré capaz de leer tranquila algo de Dahl sin Blake (como hice con Boy, relatos de infancia).
Un último detalle: leed el título del libro al revés.














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